El búfalo es un animal poderoso y, cuando ataca, lo hace con mucha determinación.
El día ha comenzado mal. Los primeros dos búfalos que inmovilizó el veterinario chocan con una arboleda y caen por un barranco, peligrosamente cerca del río. Con los motores rugiendo, las camionetas quedan atoradas en la hierba que da al lugar y, cuando llegan, no pueden bajar por la zona pantanosa donde ahora duerme uno de los búfalos. Los árboles dificultan que el helicóptero siga a los demás búfalos que pueden estar cerca y que podrían atacar.
Se solicitan refuerzos y luego todo sucede muy rápidamente: el búfalo es subido a una camilla verde y elevado por la ladera hasta el todoterreno, donde diez personas colocan al animal adormecido en la parte trasera de la camioneta solo con sus manos.
Cuando les cuento a los demás conductores lo que transporto, me dicen: ‘amigo, un día esos animales te van a matar’. Pero he hecho esto durante más de 20 años y sigo con vida.
La tarea de extraer muestras de sangre, trasladar y despertar a los búfalos que irán en el transporte animal se realiza rápidamente. Con una barra larga de hierro, Petrus abre la puerta entre los compartimentos. Catorce animales se agrupan rápidamente en el remolque. Los búfalos no están contentos de hallarse encerrados repentinamente en una pequeña caja de metal.
“Se tranquilizan cuando empiezo a conducir”, señala Petrus mientras se sube a la cabina del conductor.
El camión vuelve a la reserva en dirección al recinto donde los búfalos permanecerán en cuarentena antes de venderse en una subasta a otras reservas naturales. La carga de hoy vale más de 2,2 millones de rand, aproximadamente ARS$1.119.880. Después de que se venden, Petrus Motsoane transportará a los animales a sus nuevos hogares.
“La mejor parte del trabajo es conducir mi camión por la ruta. Cuando les cuento a los demás conductores lo que transporto, me dicen: ‘amigo, un día esos animales te van a matar’. Pero he hecho esto durante más de 20 años y sigo con vida”.
Volvo FM de 2003 con 380 bhp, motor diesel de 13 litros y un remolque sudafricano de SA Trucks. El semirremolque mide 22 metros de largo y pesa 24 toneladas. El vehículo se utiliza a diario durante la temporada de captura (entre marzo y octubre) para transportar animales salvajes por la sabana y caminos normales.